UN ASESINO SILENCIOSO: EL ESTRES

El cazador asomó a un claro de la selva y al mismo tiempo, un león apareció por el otro lado del espacio. Ambos se miraron enfrentados y se sorprendieron por el ocasional encuentro; el cazador gatilló, su arma apuntando al león, pero el tiro no salió. Entonces huyó despavorido retrocediendo hacia encontrar refugio mientras que el león volvía sobre sus pasos a todo galope, escapando de la escena.

Más tarde el cazador, pasado el momento estresante, relataba su experiencia a sus amigos diciendo:

– “Menos mal que ese estúpido león se asustó al verme con el arma y huyó hacia la selva; por suerte porque mi arma no funcionaba y me hubiera devorado en un instante”.

A todo esto, el león con la lengua afuera por el estresante acontecimiento se reunía con su manada y les expresaba:

– “Menos mal que ese estúpido cazador no se dio cuenta de quitar el seguro de su arma, por suerte porque de otro modo me hubiera baleado”. (Extraído de “AMOR y HUMOR, 1.001 frases y reflexiones”, de Prof. Leo)

La misma insólita situación de estrés vivida desde ambos lados de la cuestión, innecesaria y ridícula. Y como vemos, injustificadamente estresante para ambos.

Pregunto: ¿Estás estresado/a? Bien, no te preocupes, entonces andas a la moda. O bien no te preocupes porque hay soluciones para ello, pero es hora de que le prestes atención antes de que sea demasiado tarde.

Veamos, ¿Qué es el estrés? El estrés podría definirse como una angustia nerviosa por la cual nos sentimos tensionados, más que nada emocionalmente, y hasta cierto grado, como en el cuento relatado, injustificadamente.

Por lo general el stres no se debe a una situación en particular sino a la suma de situaciones exigentes y continuadas en las cuales debemos responder en forma apropiada y muchas veces con urgencia y eso nos produce esa tensión que puede llegar a tener distintas expresiones físicas: dolor de cabeza, diarreas, agotamiento, descanso incompleto cuando nos despertamos aún con sueño y somos realmente concientes de que no hemos descansado lo suficiente.

Esta conciencia de ser solicitado más allá de nuestros recursos se parece mucho al miedo y a otras emociones que alteran el sistema nervioso ante tales demandas. La situación peor se presenta cuando respondemos con enojo debido a la frustración que produce no sentirse a la altura de los requerimientos; en este caso el desborde de energía mal manejada nos deja agotados y muchas veces sin fuerzas como para resolver la situación.

El estrés, entonces, cuando no lo podemos controlar, consume nuestra energía y nos lleva al agotamiento físico y mental. De aquí se deduce entonces que no manejar el estrés implica un desgaste energético desequilibrado y un derroche de esa misma energía necesaria para resolver el asunto. Se hace necesario entonces reconsiderar la actitud que estamos anteponiendo a las demandas de la vida diaria que identificamos como generadoras de estrés.

Si nos ponemos a hilar fino, veremos que en realidad, muchas veces más que enfrentar problemas “nos estamos haciendo problemas” y eso es realmente lo que nos perjudica, es decir más que el problema en sí lo que nos daña es nuestra actitud de “hacernos problemas”.

La repercusión de esta postura tóxica se revela al recordar lo que nuestros mayores denominaban como “hacerse mala sangre”, y en realidad justamente de eso se trata: el estrés agrega tóxicos a nuestro torrente sanguíneo y esos tóxicos deben ser eliminados por el hígado, el que se satura de estas situaciones cuando su dueño no sabe encararlas apropiadamente. Cuando comienzan los problemas de hígado, la Astrología nos indica que no nos estamos llevando bien con los requerimientos del medio ambiente que nos rodea.

Por ejemplo, nos “hacemos problemas” cuando estimamos que nuestra responsabilidad en el asunto es de primordial importancia, siendo que si nos pudiéramos calmar y relajarnos un momento, tomando la debida distancia veremos que en realidad el problema no tiene otra respuesta que estas dos opciones: o bien tiene solución, o definitivamente, no tiene solución.

Si es que no tiene solución y nada podemos hacer para modificarlo, entonces sanamente deberíamos considerar que no es lógico invertir energía descontrolada en el asunto; y si tiene una solución, pues en este caso, es mejor que nos serenemos y pensemos con toda nuestra lógica para descubrir de qué manera, al menos, podemos influir sobre la situación o bien, remediarla definitivamente con el menor desgaste posible.

Existe una tercera falsa opción, que consiste en postergar el enfrentar a la situación que nos requiere, lo que en definitiva sólo va a lograr volverla más difícil de resolver, aún cuando eso nos brinde cierto alivio momentáneo.

Curiosamente, el estrés es un estado de crisis en el que nos colocamos cuando asoma una crisis determinada. Si se piensa, entonces nos encontramos frente a DOS crisis, la crisis auténtica que debe ser enfrentada y la crisis autogenerada en la que nos instalamos ante el pensamiento de que debemos enfrentar una crisis. La primera es la real, la segunda es solamente un falso sentimiento o emoción disfuncional que hemos permitido que la primera nos produzca, volviéndola aún más crítica y difícil de resolver.

Pueden encontrarse pautas sobre la comprensión de la crisis en el artículo de este mismo blog: ¿CÓMO RECONOCES SI ESTÁS ANTE UNA CRISIS?

http://www.elsenderodelser.com/2017/08/25/como-reconoces-si-estas-ante-una-crisis/

Posiblemente el lector conozca la imagen de la estatua de El Pensador, del artista francés Rodin. Allí se encuentra la clave de la resolución del problema del estrés. El “pensador” es un individuo que se encuentra desnudo, sentado, cabizbajo y con su cabeza apoyada en su mano derecha, mientras que la izquierda reposa abandonada sobre su rodilla.

¿Por qué está desnudo? Simplemente porque así es como se siente frente a la situación, pero en realidad se le puede dar también el sentido de despojarse de las emociones y de los miedos inherentes a la circunstancia. Esta actitud implica objetividad en el individuo al desprenderse de creencias, suposiciones y emociones negativas frente al requerimiento.

¿Por qué está sentado? Hace muchos años un estudio en EEUU reveló que el relajarse y sobre todo sentarse, reduce al mínimo el desgaste de energía y de ese modo, han descubierto que pensamos mejor sentados que parados. El “pensador” así busca concentrar al máximo su capacidad de análisis de la situación que tiene en mente. En muchos casos las personas suelen decir: “Déjame consultarlo con la almohada”.

¿Por qué apoya su cabeza en la mano? Esto ayuda a su estado de relajación, lo que favorece el contacto con la parte interna del ser que muchas veces nos susurra la respuesta apropiada a la circunstancia. La otra mano, libre de tensión, descansa inerte sobre su rodilla.

¿Por qué su mirada está perdida en el suelo? Esto revela un estado de alta concentración y evasión momentánea de las distracciones del entorno, dirigiendo la energía con suma precisión hacia la búsqueda de la respuesta.

No puedo saber si Auguste Rodin tuvo en cuenta todos estos detalles o si su intuición creativa se lo indicó, pero la realización de su obra ha resultado magnífica, más aún cuando es adecuadamente interpretada . En relación a esta visión, por ejemplo, Miguel Ángel señaló modestamente cuando creó su obra genial, “La Piedad”, que “La escultura ya estaba dentro de la piedra. Yo, únicamente, he debido eliminar el mármol que le sobraba.”

Posiblemente, también Rodin “descubrió” la figura de El Pensador oculta en su mente y fue capaz de plasmar en el bronce su notable concepción, pero en realidad, estos artistas se dejaron llevar por la inspiración. La inspiración llega en el momento apropiado cuando acertamos a dejar de lado el sentimiento de estrés y la preocupación pertinente.

Conociendo ésto, en mi caso personal, cuando llego a una encrucijada en la que no puedo decidir, en lugar de estresarme suelo interrumpir mi tarea en el momento más crucial, cuando es necesario tomar una decisión importante y como si la solución no lo fuera, me dedico a realizar momentáneamente cualquier otra actividad que me guste. Alguien puede llegar a pensar que de esa forma estoy evadiendo la cuestión; por el contrario, sólo busco relajarme y permitir que la voz interna de la intuición o de la inspiración se haga notar clara y definida en mi mente.

Así funciona el mecanismo de conexión entre la mente consciente y la inconciente; en el instante en que abandonas el estrés que se genera al intentar enfrentar el problema, llega la respuesta que resulta ser la mejor solución. Del mismo modo, cuando debo someterme a un examen o un cuestionario, dejo de lado la pregunta que me complica y continúo sin perder más tiempo en la resolución de las demás.

Al final, cuando ya he resuelto estas últimas, regreso a la que pretendió detenerme y bloquearme y con seguridad que ahora, al estar más relajado porque ya he resuelto las otras, mi mente se encargará de hacerme ver la respuesta adecuada.

¿Qué fue lo que hice? No permití que el estrés me bloqueara y desequilibrara mi razonamiento. Entonces, en base a lo ya expuesto, puede verse que dejarse estresar por las circunstancias sería como retorcerse el cuchillo en la herida abierta, justamente lo contrario a lo que indica el sentido común.

¿Quieres resolver el asunto prontamente y de forma acertada? Entonces deberás enfocar fríamente toda tu energía en la cuestión en lugar de convertirla en estrés.

Del mismo modo recomiendan que si la persona ha sido picada o mordida por un insecto o animal venenoso, en lugar de agitarse y desesperarse, se calme y lentamente, para que el veneno tarde más en esparcirse por el cuerpo, se dirija a buscar ayuda.

Entonces, si quieres desprenderte del maldito estrés, piensa que es un veneno que enferma al sistema nervioso y al circulatorio, ya que tensiona las arterias, relájate y concentra tus energías solamente en analizar el problema. No dejes que tu energía se disperse justo en el momento en que más necesitas de ella. Cuanto más te permitas estresarte, menores probabilidades tienes de resolver apropiadamente la cuestión mientras que mayor posibilidad hay de cometer errores de apreciación.

De todos modos, estresado o no, la situación se encuentra esperando tu respuesta y sentirás como que el tiempo ha de transcurrir mucho más rápidamente cuanto más nervioso y descontrolado te encuentres. Al igual que el cazador y el león de mi cuento, si te permites estresarte, eso hará que desperdicies la oportunidad dorada de hacerte con el triunfo, además de perjudicar innecesariamente tu salud.

Entonces, aprende a respirar profundo y relajarte en las situaciones difíciles y verás que de esa manera tendrás más energías y capacidad de acertar en la búsqueda de su solución. Y así, en lugar de ser un estresado más de aquellos “que se hacen mala sangre” podrás convertirte en un sereno y acertado pensador, para tu propio beneficio y para el de tus cercanos.

El Sendero Del Ser. Bendiciones. Leo

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