EL DECESO DE DEBORA PEREZ VOLPIN

El fallecimiento de una persona, considerado fríamente para poder ser objetivos, no se produce en forma aleatoria y accidental. Quiero decir que SIEMPRE hay una razón que lo motive, así la persona fallezca debido a su extrema vejez y lo haga de forma natural. Para la Astrología, siempre la muerte es natural, pero esto no quiere decir que no haya razones que la motiven; cuando expreso que no es accidental, debe considerarse que no me refiero a un “accidente”, sino que siempre hay un motivo claro y definido, que se considera elegido por la persona en cuestión.

Nadie muere porque sí ni por “casualidad”;  la hora de la muerte está marcada en nuestra Carta Natal, así como  nuestra hora de nacimiento establecida a partir del instante de la concepción; dado que obviamente es muy difícil estimar con certeza la hora de la concepción, se utiliza con mayor seguridad la hora y la fecha de nacimiento. En realidad, no hay una hora determinada de fallecimiento, sino que hay “horas posibles” para finalizar con la encarnación.

Esto debería entenderse como que si voy viajando en un tren, no puedo descender cuando quiero sino que necesariamente debo esperar a que se detenga en una estación, se desbloqueen las puertas y allí será donde decidiré si bajo del tren o continúo el viaje. Del mismo modo, tanto la hora y día de nacimiento deben estar sincronizadas con un Plan Cósmico, como así el desprendimiento del alma también debe suceder tal como el pasajero puede descender del tren, pero en la estación debida.

Con datos concretos sobre el hecho, decidí investigar con mis herramientas sobre la muerte de esta reconocida y apreciada periodista y política. Acabo de realizar su Carta Solar que me expresa claramente la posición planetaria de su nacimiento y me permite saber en realidad, sin conocerla personalmente, el tipo de personalidad que asumió su alma en esta encarnación como Débora Pérez Volpin.

En su Carta veo claramente que estaba destinada a brillar, a ser vista y apreciada tal como se ha demostrado tras su fallecimiento, como una mujer con una inteligencia sumamente estricta y determinada, con destino de ser reconocida popularmente, pero con algunos altibajos bruscos de tipo emocional que no le beneficiaban en su desempeño. Altibajos que ella seguramente procuraba que no afloraran a la luz pública, y que por eso guardaba y lamentablemente, almacenaba en su aparato digestivo donde se guardan los eventos emocionales.

Esa zona del cuerpo físico corresponde al Chakra del Plexo Solar y se relaciona con la vida del individuo, donde podemos localizar al corazón, al estómago y a los pulmones. Cualquier Capricornio tal como Débora (30-12-1967) preferirá la muerte a ver disminuída su imagen ante el público, porque Capricornio es sumamente dependiente de su imagen social. Y la apariencia serena y alegre se hace necesaria por sobre cualquier estado emocional.

Esto hacía que su estómago fuese el reservorio de dichas crisis emocionales, debilitándolo si bien estaba protegido por el planeta Júpiter según muestra su Carta. Más adelante explico que en el momento de su intervención médica, justamente esta protección estaba desactivada por el tránsito de Marte (la agresión).

Destinada a la política, más allá de su vocación periodística, su Carta muestra cierta obsesión por los detalles y cierta preocupación por su tarea, lo que igualmente señala dificultades serias en su sistema digestivo por no poder “digerir” aquellos aspectos que ella sentía como discordantes del medio en que se movía.

En otras palabras, retenía en su estómago todo aquello que no alcanzaba a aceptar y tolerar debido a sus conceptos estrictos y éticos. Hubiese sido necesario que aprendiera a “digerir” y procesar todo aquello que no le agradaba durante los 49 años anteriores de su vida, porque una vez pasando a la segunda parte de la vida, los 50 años, las pruebas a las que se ve sometida la persona se vuelven más y más críticas cuando no han sido superadas a tiempo. Más detalles en el enlace de este mismo blog:

¿SABES LO QUE NOS PASA A LOS 49 AÑOS? http://www.elsenderodelser.com/2015/11/19/sabes-lo-que-nos-pasa-a-los-49-anos/

Esto ha debido producirle necesariamente ciertas crisis digestivas, literalmente en sus procesos de alimentación, y figurativamente en sus procesos de adaptación, motivados por una necesidad imperiosa de hacer cambios en aquellos modelos establecidos y considerados internamente por ella como caducos u obsoletos.

A medida que los años iban transcurriendo, se observa que de tener inicialmente un comportamiento con límites y estructuras (su Signo natal era Capricornio), Débora, al pertenecer a una generación que está destinada a realizar cambios, se fue consolidando hacia hacer modificaciones motivadas por su Nodo Norte en Aries, de forma de establecer nuevos parámetros sociales y políticos, tarea sumamente activa, loable y reconocible.

Según muestra su Carta, corresponde a una persona que desde pequeña sentía miedo pero al afirmarse su personalidad luego de los 49 años, ya estaba aprendiendo a controlarlo y a lanzarse adelante sin tanto preámbulo. Indudablemente su actividad estaba dirigida a trabajar sobre los conceptos populares y a influir sobre las masas de manera de realizar cambios con respecto a lo establecido; su impacto se vio reflejado en el shock que produjo en nuestra sociedad su lamentable desaparición sorpresiva.

La Carta Natal del momento de su muerte señala que interiormente ella tenía miedo de la intervención (El Mundo invertido que se observa en el Tarot del momento) y sintió una fuerte agresión a su sistema digestivo (cuadratura Marte en tránsito hacia su Júpiter protector de su estómago y de su imagen y su vida) y en forma refleja, se proyecta hacia su sistema respiratorio (oposición Marte en tránsito a Géminis, los pulmones), y la presencia en tránsito de Urano (que representa a la intervención quirúrgica, pero también a su sistema nervioso) exactamente sobre su Nodo Norte (situación inevitable según los principios de la Astrología).

Esta constricción interna de su sistema debido a la preocupación sobre el procedimiento del análisis, no ayudó sino que complicó la intervención. Era necesario que se relajara a fin de hacer más viable y menos riesgosa la introducción de la sonda, pero parece evidente que no lo pudo lograr.

Pero si Débora no hubiera fallecido en el quirófano,  tal vez muy probablemente lo hubiera hecho en un accidente de tránsito (Urano es el shock, el choque, el ataque) o bien, por una descompensación involucrando a su sistema nervioso, su sistema respiratorio y su cerebro. Eso está marcado fuertemente en su impronta natal; se ve como una crisis sumamente difícil de afrontar en ese momento.

A todo esto ¿Qué refleja el Tarot referido al momento de su fallecimiento? Lo primero que me fijé fue en la posición del Sumo Sacerdote que mostraría la impericia o no de los médicos intervinientes para darme cuenta inmediata de la existencia de mala praxis.

La posición de este Arcano que simboliza a los médicos está señalando, al aparecer derecho, que la capacidad de los profesionales era completamente apta para el procedimiento. Sólo que no sabían que en ese momento no debían realizar ninguna clase de tratamiento médico, porque sólo son médicos. ¿Justifica la ignorancia la inocencia respecto de un hecho? Para la Justicia Superior, o Karma, como guste llamárselo, NO.

Sin embargo ¿Cuál fue la causa real que motivó su deceso? La respuesta está en La Justicia invertida (no era el momento apropiado) y en La Templanza invertida (falta de la ayuda y colaboración necesitadas).

En realidad, si bien no era el momento apropiado, su organismo fue el que desató el suceso pero los profesionales intervinientes no fueron capaces de prever el desenlace, que los tomó por sorpresa y cuando recurrieron a los métodos acostumbrados para sacar al paciente del shock, ya era tarde.

En el sistema digestivo existen puntos sensibles que transmiten información al cerebro, el que se alerta y dispone las medidas para contrarrestar cualquier anomalía o agresión que sienta el individuo en esa zona vital.

Aquí se observa la conjunción mortal de varios factores: la alteración del sistema defensivo ante la introducción de la sonda que fue interpretado como una agresión por el organismo, ausencia del adecuado estado de relajación para el desplazamiento apropiado de la sonda, la falta de alerta médica ante el posible incidente y además, una desprotección total desde el punto de vista de los factores astrológicos debido al procedimiento en el momento correcto.

Es decir, Débora no estaba dispuesta en el momento apropiado para ser intervenida, lo que se podría haber previsto claramente de haberse hecho anticipadamente el estudio de las condiciones aptas o no para ese procedimiento desde el punto de vista astrológico/numerológico, ya que desde el punto de vista médico sí fueron hechos y no reflejaron ninguna anormalidad.

Pero los médicos no tuvieron en cuenta la posible reacción del organismo de Débora ante lo que ella sentía como una intervención invasiva. Y si bien no pudieron preverla, su responsabilidad es agotar todos los medios necesarios para lo que pueda suceder; se trata de una vida humana.

Lamentablemente, los médicos, más allá de sus conocimientos profesionales desconocen, o bien ignoran por descalificación a las artes/ciencias tales como la Astrología y la Numerología, que hay momentos apropiados y momentos que no lo son.

Cualquier religioso lo sabe, puesto que está citado en la Biblia, Eclesiastés 3:5, que “hay un tiempo de abrazar y un tiempo de rechazar el abrazo”. Lamentablemente, no era el momento propicio para Débora de someterse a dicho estudio, pues en ese momento su sistema biológico no estaba en condiciones de resistir lo que su organismo asimiló como una invasión peligrosa, desencadenando una reacción desesperada de alerta interna que no pudo ser controlada.

Los especialistas en este tipo de intervenciones se manejan con que hay un 1% de situaciones en que todo puede salir mal, pero de haberse previsto los factores que acabo de mencionar, Débora no hubiera caído dentro de ese 1%.

Así es como la Medicina, por ignorancia y menosprecio de estos conocimientos milenarios, comete errores que les cuestan la vida a sus pacientes, lo cual simplemente luego integran a sus cifras estadísticas, con la consabidad explicación de “paro cardio-respiratorio”, verdad de Perogrullo que los mantiene a salvo de mayores explicaciones.

Por supuesto que si tanto el corazón como los pulmones dejan de funcionar en un paciente, éste fallece; entonces, invirtiendo el proceso, se dice que ha fallecido por un “paro cardio-respiratorio” sin profundizar ni dar mayores explicaciones de las causas que determinaron ese “paro cardio-respiratorio”.

Ciertamente, una hipocresía más de nuestro sistema de salud que cada día más merece ser llamado “el negocio de la enfermedad”, que mantiene al conocimiento de los hechos reales fuera del alcance popular y a salvo a los médicos que intervienen.

Si yo tuviera que definir la situación expresaría que hay irresponsabilidad, no sólo de los médicos que intervinieron, sino de la Medicina a escala mundial. ¿Si hay culpabilidad o no? Científicamente sería muy difícil de establecerla porque obviamente la Medicina mundial es la dueña de sus propias estadísticas, de sus procedimientos y a la vez, juez y jurado de sus errores.

“Casualmente” el proceso de la intervención “no fue filmado”, situación difícil de probar y por supuesto, muy conveniente, que merece una sanción ejemplarizante para la institución donde se realizó la intervención, pero que sus abogados lograrán evitar.

Débora ya murió, pasó a integrar sin más al conveniente 1% de la estadística médica. Débora hoy ya es un número. Un caso más que agrega cifras y oculta respuestas a los interrogantes.

Un médico prudente y aconsejado por “la ética profesional” que le enseñan por las buenas en la Facultad o por las malas en las clínicas, jamás testificará sobre los errores cometidos por otro colega, porque sabe que si lo hace, arriesga su carrera y va a tener que dedicarse a otra cosa, eso lo sabemos todos, aunque no seamos médicos. Hay un dicho irónico entre el mundo de la Medicina que reza: “los errores de los médicos se tapan con tierra”.

Brutal, pero real.

Cósmicamente, no me cabe la menor duda que hay culpabilidad por ignorancia, pero también afirmo que el libre albedrío de la personalidad de Débora eligió esa estación para bajarse del tren, posiblemente porque ya esté calificada para tomar no otro viaje en tren sino un vuelo en su próxima encarnación, más importante aún y elevado en desempeño que el que vivió en esta época actual durante sus frescos 50 años.

¿Si se va a lograr saber realmente las causas del fallecimiento? La aparición al final de la tirada de Tarot muestra a La Emperatriz invertida, es decir que aunque se supieran, no serán comunicadas públicamente, y para ello dejarán pasar el tiempo hasta que “el asunto de enfríe” por la aparición de otra situación que pase a ser noticia más fresca.

Nunca obtendremos la verdad según la Medicina a nivel de comunicación pública, pero la realidad ha sido claramente despojada de sus vestiduras engañosas en esta consulta que me ha llevado no más de una hora para conocer la verdad. No hay forma posible de burlar a la Astrología, a la Numerología y al Tarot; tal como el sol y la luna, aunque cierres los ojos, allí están.

Queda solamente rendir homenaje silencioso a la especial personalidad que en esta encarnación decidió llamarse Débora Pérez Volpin, a su trayectoria profesional y a su calidad humana, que pisó esta tierra para brillar y ser reconocida públicamente. Que descanse en paz camino al TODO y a su próxima encarnación, que presumo será más brillante aún que ésta.

El Sendero Del Ser. Bendiciones. Leo

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