¿SABES LO QUE REPRESENTA EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD?

Son las 24:00 hs del 24 de diciembre del año 2015. Lo que se ha dado en llamar la Nochebuena y el comienzo de la Navidad, y solamente quiero compartir una reflexión. En realidad, según la historia, la Nochebuena y la Navidad son dos fechas fijadas convenientemente a dedo por el Papa Liberio en el año 354 DC.

La explicación resulta de que los romanos celebraban las Fiestas Saturnales (Saturno era asimilado como el Dios de las Cosechas y a él se le rendían honores y festivales de todo tipo a fin de que favoreciera las cosechas) y estas fiestas tenían su apogeo el 25 de diciembre (Signo de Capricornio, regido por los planetas Marte y Saturno).

Se intentaba que los romanos se incorporaran más fácilmente al Cristianismo sin interrumpir sus fiestas, con el mismo criterio que en Argentina se ha dado la “invención” muy cuestionada de los “feriados puente”, es decir, continuar sin interrupción el período en que no se trabaja, y por ello se “decretó” en ese momento que Jesús había nacido muy oportunamente el 25 de diciembre siendo ésto lógicamente aceptado sin ninguna discusión. Palabra papal, “palabra santa”.

Tres años después, en el año 379, se celebró la Navidad mediante un banquete en Constantinopla bajo el auspicio del Arzobispo cristiano Gregorio Nacianceno, y desde allí en adelante se han seguido celebrando dichas fechas por tradición, el 24 y el 25 de diciembre de cada año, sin ser analizadas ni cuestionadas.

Y tanto la Nochebuena como la Navidad se siguen utilizando como un motivo de reunión, festejo y comilonas sin par, donde todos por un día pasamos a ser buenas personas y a dejar de lado los disgustos entre vecinos y parientes (aunque no siempre, a veces es contraproducente).

Universalmente aceptados entonces este 24 y 25 de diciembre, las personas se reúnen no para un momento de reflexión y meditación sobre el sagrado Sacrificio de la vida de Jesús y su Mensaje al mundo, sino simplemente para festejar, comer, cuestionar lo que dijo o lo que hizo Fulano (que no vino), Sutano que prefirió reunirse con la otra familia, y finalmente, utilizar la pirotecnia como la mejor expresión de deseos.

No es momento de plantearse el porqué ni el cómo del nacimiento de Jesús. Tampoco, el “para qué”. Es poco conocido el drama mediante el cual Jesús tomó la decisión de llevar a cabo, a fin de mantener su Doctrina presente en la historia, el amargo final que enfrentó voluntariamente en la cruz.

Jesús envió a Judas Iscariote a buscar a los soldados, porque éste era su hombre de confianza, que obedecería sin chistar ni cuestionar, como un verdadero soldado, lo que Jesús le indicara; Judas entonces no es el traidor que injustamente la Iglesia declara que es, sino al contrario. Judas sabía lo que debía hacer pero no sabía porqué lo hacía, de allí su posterior desesperación, cuando entendió las consecuencias.

Jesús sabía que no podía confiar en Pedro, Juan u otro cualquiera de los Apóstoles porque su nivel de conciencia era insuficiente. Él, tras años de peregrinación y prédica, al observar los resultados, llegó a la triste conclusión de que si no era crucificado, Su Mensaje carecería del impacto necesario para trascender y caería en el olvido (y aún así, las pruebas de su distorsión están a la vista).

Regresando al tema original, y dado que no sabemos exactamente la fecha del nacimiento de Jesús, da lo mismo que se celebre su nacimiento en un día cualquiera. Lo que realmente importa es otra cosa: el Mensaje y el drástico medio que eligiera Jesús para que no quedara olvidado en el tiempo. Nada menos que un sacrificio voluntario, a fin de mostrar el Amor y la Compasión a la humanidad, por un amoroso Ser híbrido perteneciente a Dimensiones de Luz más elevadas.

Sabiendo perfectamente que para el ser humano, lo que no es morboso no tiene interés, Jesús planificó su propio fin y adquirió las fuerzas necesarias meditando en el Monte de los Olivos, a la entrada de Jerusalem; el olivo (Olive) es una de las Flores de Bach cuya esencia otorga fortaleza y resistencia, y con ese propósito lo empleamos hoy los Terapistas Florales como remedio natural alternativo.

De todas formas, sin mayor reflexión ni análisis del motivo de la llegada de Jesús a este mundo, normalmente las personas “se sienten más buenas” y se disponen a mantener durante unos días, la tregua en la que se dejan pasar enfrentamientos y rencores (en la segunda Guerra Mundial, se interrumpía el fuego en Navidad y hasta se acercaban los contrincantes a saludarse unos a otros; pasada la celebración, volvían a la incongruencia de herirse y asesinarse entre sí).

En realidad, en todo el mundo, indiscutiblemente millones de personas mantienen en sus mentes y espíritus la buena predisposición y el pensamiento unido en la hermandad cristiana. Esto constituye un campo de fuerza extraordinariamente poderoso que es aprovechado en esta fecha por ambos bandos, Luz y Oscuridad para rituales de sanación por una parte, mientras que se utiliza esta inmensa fuerza inconsciente para las brujerías más encarnizadas por parte del bando opuesto, la Oscuridad.

El “Espíritu de la Navidad” es utilizado entonces como vector potenciador de tales intenciones (por ejemplo, el poder de la cura del empacho se transmite de una persona a la otra en esta fecha).

Esa inmensa Energía del Inconciente Colectivo que se acumula en esta fecha, conocida desde hace siglos, es aprovechada entonces por el comercio para vender, por la religión para reforzar sus creencias y conseguir mayor caudal de fieles y por lo tanto,  mayor recaudación de la limosna, por los Sanadores de la Luz para reforzar sus curaciones y limpiezas, y por los secuaces de las Tinieblas para sus fines endemoniados y oscuros. “La Biblia junto a un calefón” diría Santos Discépolo en su conocido tango Cambalache.

Comencé (como ya he comentado) a escribir este artículo a las 24:00 hs, y todavía puedo escuchar aunque no quiera los estruendos de la pirotecnia que parece una guerra desatada, en las calles de esta ciudad. Ésa es la manera en la que es interpretado el Espíritu de la Navidad, por nuestra sociedad moderna. Lo que siempre me he preguntado, para finalizar este comentario, es lo siguiente:

Si toda esa comunión espiritual de consciencias que crea semejante campo vibracional, tal que descienden Ángeles a este plano de tercera dimensión, fuese aprovechada para el bien… ¿Qué milagro no podría ser realizado, asistido por las Huestes Angélicas que concurren al llamado?

Si los seres humanos fuéramos capaces de prolongar este Espíritu de la Navidad, al resto del año… ¿Qué no sería posible conseguir? ¿Terminar con las guerras? ¿Terminar con el hambre mundial? ¿Acabar de una vez con la violencia y la delincuencia? ¿Convertirnos todos en antorchas de Luz que dieran vuelta a este mundo hacia un nuevo Paraíso en la Tierra? ¿Comprender de una vez que somos hermanos? ¿Hacer que el amor sea quien reine en lugar de la ambición, del odio, del rencor, de la corrupción, de las enfermedades, de la destrucción y el sufrimiento?

Han transcurrido ya unos 25 minutos y recién se están apagando los estampidos de los fuegos artificiales, escuchándose explosiones aisladas esporádicamente. Aquellos (como yo) que hemos tenido que ser aterrorizados testigos de los enfrentamientos armados de la década del ’70, no podemos evitar que con cada explosión se nos represente el reflejo inconsciente de una bomba o un tiroteo, aunque inmediatamente nuestra conciencia nos señale que no son sino fuegos artificiales, con el stress que ello significa.

No sé si mis ojos podrán alguna vez presenciar el milagro de la reconversión del ser humano; creo que aún falta mucho para eso, pero estoy convencido que a eso vamos camino, porque cada día somos más los que nos hemos cansado de arrastrarnos como gusanos y queremos elevarnos, y porque de otro modo, el final esperado sería la autodestrucción de la especie humana y del planeta.

Todo el Universo está pendiente de que tomemos la conciencia necesaria, además de la irradiación constante y acelerada que están haciendo Conciencias Superiores para que el ser humano despierte y encuentre su verdadero Sendero; algunos lo estamos sintiendo y asimilando, otros aún no les ha llegado su momento sin que sepamos cuando les llegará o si alguna vez les llegará. Pero el trigo está ya siendo separado de la paja, porque el tiempo de esta experiencia se acorta, cada día más. ¿Podrá rescatarnos finalmente el Espíritu de la Navidad?

Si este artículo ha resultado de tu interés, por favor, puedes compartirlo libremente. No busco que coincidas conmigo, sólo intento hacer llegar una reflexión para que cada uno, si quiere, encuentre la suya.

Bendiciones e Iluminación. Leo

www.elsenderodelser.com – www.profesorleo.com.ar – profesorleonqn@gmail.com

 

 

 

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